Placas solares y ola de calor

Durante una ola de calor es habitual pensar que las placas solares deberían producir más que nunca. Hay muchas horas de sol, apenas aparecen nubes y la radiación es intensa. Sin embargo, algunos propietarios comprueban en la aplicación que su instalación no alcanza la potencia esperada durante las horas centrales del día.

La explicación es sencilla: las placas solares necesitan luz, no calor. Una radiación solar elevada favorece la generación de electricidad, pero una temperatura excesiva en las células reduce la eficiencia del panel.

Por tanto, una instalación puede producir una cantidad elevada de energía durante un día despejado y, al mismo tiempo, alcanzar una potencia instantánea inferior a la registrada en un día soleado de primavera.

¿Las placas solares producen menos durante una ola de calor?

Sí, las placas solares pueden perder parte de su rendimiento cuando alcanzan temperaturas muy elevadas.

La energía fotovoltaica se genera a partir de la radiación que incide sobre las células. El problema aparece cuando una parte de esa radiación se transforma en calor y aumenta considerablemente la temperatura del módulo.

Cuando las células se calientan, se produce un pequeño aumento de la corriente eléctrica, pero también una reducción más importante del voltaje. El resultado final es una disminución de la potencia que puede entregar el panel.

Esto no significa que las placas dejen de funcionar durante el verano. En Jaén pueden seguir produciendo mucha energía gracias a las numerosas horas de sol, aunque su eficiencia sea algo menor en los momentos de mayor temperatura.

Más sol puede significar más energía diaria, pero más calor no significa necesariamente más potencia instantánea.

El calor del verano en Jaén y las placas solares

La relación entre temperatura y producción es especialmente relevante en una provincia como Jaén.

Según los valores climatológicos normales de AEMET para la estación de Jaén, la media de las temperaturas máximas diarias es de 33,7 °C en julio y de 32,9 °C en agosto. Estas cifras son medias mensuales, por lo que durante una ola de calor pueden registrarse temperaturas bastante más elevadas.

En episodios de calor extremo, los avisos de AEMET para el Valle del Guadalquivir de Jaén pueden situar las máximas alrededor de los 41 o 42 °C. Estas condiciones pueden afectar a instalaciones ubicadas en Jaén capital y también en municipios como Linares, Bailén, Andújar, Martos, Torredelcampo o Mancha Real, aunque la temperatura concreta varía según la zona, la altitud y la situación meteorológica.

Además, la temperatura indicada por el termómetro no es la misma que alcanza una placa solar expuesta directamente al sol.

Un módulo fotovoltaico puede funcionar en condiciones de plena radiación a una temperatura aproximadamente 25 °C superior a la temperatura ambiente, aunque el resultado real depende del viento, la ventilación y el sistema de montaje. Por tanto, con 40 °C en el exterior, una placa podría aproximarse a los 60 o 65 °C.

Esto explica por qué el efecto de una ola de calor puede apreciarse claramente en la curva de producción.

¿A partir de qué temperatura pierden rendimiento los paneles solares?

La potencia indicada en la ficha técnica de una placa solar se mide en unas condiciones de ensayo determinadas.

Las llamadas condiciones estándar de prueba utilizan:

  • Una irradiancia de 1.000 W/m².
  • Una temperatura de célula de 25 °C.
  • Unas condiciones controladas de laboratorio.

En una instalación real, la temperatura de las células suele ser superior a esos 25 °C, especialmente durante el verano.

Esto no significa que una placa deje de funcionar correctamente cuando supera esa temperatura. Los 25 °C son simplemente el valor de referencia utilizado para comparar la potencia de diferentes modelos.

Para saber cómo responde cada panel al calor hay que consultar su coeficiente de temperatura.

Qué es el coeficiente de temperatura de una placa solar

El coeficiente de temperatura indica cuánto disminuye aproximadamente la potencia del panel por cada grado que aumenta la temperatura de la célula respecto a los 25 °C de referencia.

Este dato aparece en la ficha técnica del módulo y suele expresarse como un porcentaje negativo por grado centígrado.

Por ejemplo, imaginemos un panel con un coeficiente de potencia de −0,35 % por °C:

  • Temperatura de referencia: 25 °C.
  • Temperatura de la célula durante una ola de calor: 65 °C.
  • Diferencia: 40 °C.
  • Pérdida térmica orientativa: 14 %.

En esas condiciones teóricas, un panel de 500 W podría entregar alrededor de 430 W si mantuviéramos constantes el resto de las variables.

Este cálculo es solo un ejemplo. La potencia real también depende de la radiación recibida, la orientación, la inclinación, las sombras, la suciedad y las características de la instalación. El coeficiente permite estimar el efecto de la temperatura, pero no sirve por sí solo para predecir toda la producción.

¿Por qué las placas pueden producir más en primavera que en pleno verano?

Puede parecer contradictorio, pero un día despejado de abril o mayo puede ofrecer un pico de potencia superior al de una tarde de julio.

En primavera pueden coincidir tres condiciones favorables:

  • Buena radiación solar.
  • Temperatura ambiente moderada.
  • Paneles mejor refrigerados por el aire.

En cambio, durante una ola de calor en Jaén, la radiación puede ser muy alta, pero los módulos también pueden alcanzar temperaturas extremas. Esa elevación térmica reduce su eficiencia y puede impedir que lleguen a la potencia máxima indicada por el fabricante.

Aun así, el verano cuenta con más horas de luz. Por eso es importante diferenciar entre:

Potencia instantánea: la cantidad de energía que está generando la instalación en un momento concreto.

Producción diaria: la energía total acumulada desde la mañana hasta la puesta de sol.

Una instalación puede presentar un pico algo inferior al mediodía y terminar el día con una producción elevada gracias a la duración de las horas solares.

Cómo puede verse el efecto del calor en la aplicación

En una instalación que funciona correctamente, el efecto de una ola de calor suele manifestarse de forma gradual.

La curva de producción aumenta durante la mañana, pero puede dejar de crecer o aplanarse cuando los paneles alcanzan su mayor temperatura. En algunos casos, el pico máximo se registra antes de las horas centrales, aunque la radiación continúe siendo intensa.

Podría considerarse un comportamiento relacionado con la temperatura cuando:

  • La reducción coincide con los días más calurosos.
  • El descenso se produce progresivamente.
  • La instalación sigue generando durante todo el día.
  • La producción mejora cuando bajan las temperaturas.
  • No aparecen errores ni interrupciones completas.
  • El comportamiento afecta de manera parecida al conjunto de los paneles.

Para valorar correctamente la producción conviene compararla con días despejados similares, no únicamente con la potencia nominal de la instalación.

¿Es normal no alcanzar la potencia máxima durante una ola de calor?

Sí. No alcanzar la potencia instalada durante las horas centrales de un día extremadamente caluroso puede ser completamente normal.

Una instalación de 5 kWp no tiene que mantenerse constantemente en 5 kW. Esa cifra representa la suma de la potencia nominal de los módulos bajo condiciones estándar, no una producción que deba alcanzarse todos los días.

La potencia real cambia continuamente en función de:

  • La intensidad de la radiación.
  • La temperatura de las células.
  • La orientación y la inclinación.
  • El viento y la ventilación.
  • La época del año.
  • Las posibles sombras.

Por este motivo, una pequeña diferencia frente al máximo teórico no permite concluir que exista una avería.

Cuándo la bajada puede no deberse únicamente al calor

Aunque el calor reduce la eficiencia, no debería utilizarse para justificar cualquier pérdida de producción.

Conviene revisar la instalación cuando la caída sea brusca, la producción se interrumpa completamente o el comportamiento no vuelva a la normalidad cuando termine la ola de calor.

También puede existir una incidencia cuando:

  • La instalación permanece a cero durante horas de sol.
  • La pérdida aparece de un día para otro.
  • Una zona o grupo de paneles produce mucho menos que los demás.
  • La producción es claramente inferior a la de días con condiciones similares.
  • La bajada continúa durante jornadas con temperaturas más suaves.
  • La aplicación muestra avisos o errores.
  • La producción actual es muy inferior a la obtenida el verano anterior.

En estos casos, la temperatura puede estar coincidiendo con otro problema y será necesario comprobar la instalación.

Si la pérdida continúa durante días con temperaturas más suaves, conviene revisar otras causas por las que las placas solares producen menos.

La ventilación de los paneles es especialmente importante en Jaén

La temperatura de funcionamiento no depende únicamente del aire exterior. También influyen la radiación, el viento, los materiales del módulo y la forma en la que está instalado.

Los modelos técnicos utilizados para estimar la temperatura de los módulos tienen en cuenta precisamente la temperatura ambiente, la radiación recibida, la velocidad del viento y la configuración del montaje.

Una instalación coplanar, situada muy cerca de una cubierta, puede evacuar peor el calor que unos módulos instalados sobre una estructura con mayor circulación de aire. Por eso, la separación respecto al tejado y la ventilación posterior deben contemplarse desde el diseño.

En una provincia con veranos tan cálidos como Jaén, una correcta ventilación ayuda a:

  • Reducir la temperatura de funcionamiento.
  • Limitar las pérdidas de eficiencia.
  • Evitar una acumulación excesiva de calor.
  • Mejorar el comportamiento durante las horas centrales.

No se trata de realizar modificaciones improvisadas, sino de comprobar que la estructura, la separación y la instalación cumplen las especificaciones técnicas correspondientes.

¿Conviene enfriar las placas solares con agua?

No es recomendable echar agua fría sobre paneles que han alcanzado una temperatura muy elevada, especialmente durante las horas centrales del día.

Además del posible contraste térmico, subir a una cubierta caliente y mojar su superficie supone un riesgo de caída. El agua también puede dejar depósitos minerales o manchas si no es adecuada.

Si los módulos necesitan limpieza, debe hacerse siguiendo las recomendaciones del fabricante y en un momento de baja radiación, normalmente a primera hora de la mañana. En cubiertas de difícil acceso, lo adecuado es recurrir a personal preparado.

La refrigeración manual con agua no es una solución práctica para compensar la pérdida normal de eficiencia durante una ola de calor.

¿Una ola de calor puede estropear las placas solares?

Los paneles fotovoltaicos están diseñados para funcionar en exteriores y soportar temperaturas elevadas. Una ola de calor no debería provocar por sí sola una avería inmediata en una instalación correctamente diseñada y conservada.

Sin embargo, trabajar durante periodos prolongados a temperaturas muy altas puede aumentar el estrés térmico de los materiales. El Departamento de Energía de Estados Unidos señala que las temperaturas extremas pueden afectar a las células y a otros materiales del módulo y que una correcta gestión térmica favorece tanto la eficiencia como la vida útil.

Por eso es importante distinguir entre:

  • Una pérdida temporal y moderada de potencia.
  • Un problema persistente de rendimiento.
  • Una instalación con mala ventilación.
  • Un defecto o incidencia que necesita revisión.

Cómo saber si la pérdida por calor es normal

La mejor manera de valorar el comportamiento no es observar un único dato aislado.

Conviene revisar:

  1. La producción total del día.
  2. La curva horaria.
  3. Las temperaturas registradas.
  4. La producción de jornadas despejadas similares.
  5. El comportamiento cuando termina la ola de calor.
  6. Los posibles avisos de la aplicación.

Cuando la reducción aparece únicamente durante los días más cálidos y desaparece al moderarse las temperaturas, probablemente corresponde al comportamiento térmico normal de los módulos.

Cuando la pérdida continúa, se intensifica o se acompaña de interrupciones, es aconsejable realizar una revisión.

Placas solares y calor extremo en Jaén: cuándo solicitar una revisión

Los veranos de Jaén someten a las instalaciones fotovoltaicas a condiciones exigentes. La combinación de temperaturas ambientales elevadas, radiación directa durante muchas horas y cubiertas que acumulan calor puede hacer más visible la pérdida térmica.

Una revisión profesional puede comprobar si la instalación está respondiendo de manera normal o si existe otro motivo detrás de la bajada de producción.

En Enerpro revisamos instalaciones solares en Jaén y su provincia para diferenciar entre una reducción temporal provocada por la temperatura y una incidencia que requiera mantenimiento.

Enerpro ofrece un servicio de mantenimiento de placas solares en Jaén para comprobar si la bajada se debe al calor o a una incidencia.

Preguntas frecuentes sobre placas solares y olas de calor

¿Las placas solares producen más cuanto más calor hace?

No. Las placas producen electricidad gracias a la radiación solar. El exceso de temperatura reduce su eficiencia, aunque un día largo y despejado pueda ofrecer una producción diaria elevada.

¿Es normal que produzcan menos al mediodía?

Puede ser normal que no alcancen su máxima potencia cuando los módulos están muy calientes. Sin embargo, una caída repentina, una interrupción completa o una producción anormalmente baja deberían revisarse.

¿Qué temperatura pueden alcanzar las placas solares en Jaén?

Depende de la temperatura ambiente, la radiación, el viento y la ventilación. En condiciones de pleno sol, los módulos pueden situarse alrededor de 25 °C por encima del aire exterior, por lo que durante una ola de calor podrían aproximarse o superar los 60 °C.

¿Cuánto rendimiento pierden por el calor?

No existe un porcentaje universal. Depende del coeficiente de temperatura de cada panel y de la temperatura real de sus células. Un ejemplo con un coeficiente de −0,35 % por °C y una temperatura de célula de 65 °C daría una reducción teórica aproximada del 14 % respecto a las condiciones estándar.

¿El calor puede romper los paneles solares?

Los módulos están preparados para trabajar a temperaturas elevadas. Una ola de calor no debería estropearlos de forma inmediata, aunque el funcionamiento prolongado en condiciones extremas aumenta el estrés térmico y hace más importante un diseño y mantenimiento adecuados.

¿Cómo sé si mis placas tienen una avería?

La pérdida puede requerir revisión cuando aparece repentinamente, afecta solo a una parte de la instalación, provoca horas completas sin producción o continúa después de que bajen las temperaturas.

Las placas solares pueden seguir generando una cantidad importante de energía durante una ola de calor, pero no funcionan mejor por el hecho de alcanzar una temperatura más alta.

En Jaén, donde las máximas estivales son elevadas y pueden superarse los 40 °C durante episodios extremos, la temperatura de los módulos puede subir considerablemente. Esto provoca una reducción temporal de su eficiencia y explica por qué una instalación puede no alcanzar en julio el mismo pico de potencia que en un día despejado y más fresco de primavera.

La clave está en observar si la pérdida es moderada, gradual y temporal. Cuando la producción cae de forma brusca, aparecen interrupciones o el problema continúa después de la ola de calor, conviene comprobar que no exista una incidencia adicional.

¿Tus placas han empezado a producir menos durante los días de calor extremo? Enerpro puede revisar tu instalación solar en Jaén y comprobar si la bajada corresponde al efecto normal de la temperatura o si necesita mantenimiento.

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